lunes, 17 de abril de 2017

NUEVO TRATADO

Mi nuevo amo era un pequeño comerciante que vendía grandes trajes para todo tipo de personas, los vendía por las calles del centro de Sevilla. Al principio, me dejaba sentado mientras él vendía pero al darse cuenta que no vendía nada y estaba cansado, me puso a mí al frente del negocio.

Los primeros días al frente del comercio, yo siempre estaba callado ya que esto era algo totalmente nuevo para mí. Nadie se acercaba a comprar y el amo al ver que su comercio no florecía, empezó a echar sobre mí toda la culpa de no vender nada.
  • ¡Niño! ¿¡Cómo puede ser que no hayas vendido nada todavía!?
Y nada más decir esa frase me pegó un cate en lo que va haciendo el trasero y le dije:
  • ¿¡Pero qué hace, usted está loco!?
  • Ni se te ocurra volver a decirme eso. Ya te quiero ver vendiendo algo y como vuelva y no hayas vendido nada… ¡Te vas a enterar!
  • Vale…(dije mosqueado)
Y pasaron horas y seguía sin vender. Entonces al ver que quedaba poco más de 3 horas para que volviese el amo, y que los otros comerciantes para vender chillaban e intentaban llamar la atención del cliente. Fue aquello lo que hice para que el negocio empezar a fracturar y logré vender casi todos los trajes. Llegó el amo y al ver tantísimo dinero se puso muy contento y dijo:
  • Muy bien niñato, así te quiero ver todos los días.
Y entonces le contesté:
  • Bueno ahora que he ganado bastante dinero, ¿me podrías dar algo no?
  • JAJAJAJAJA, buen chiste niño.
Y hablando bajito dije:
  • Pequeña sabandija...grr..

Entonces, yo no me iba a quedar de brazos cruzados viendo cómo él salía ganando y se me ocurrió una gran idea. Al siguiente día también logré muchísimo dinero y antes de que la amo viniese a por el dinero, lo cogí (el dinero) y me marché con él y abandoné  a aquel amo al que me parece que fastidié un poquito, jejeje...

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